Patibamba

¡Oh árbol de pati

de Patibamba!

nadie sabía

que tu corazón era de oro,

nadie sabía

que tu pecho era de plata.

¡Oh mi remanso,

mi remanso del río!

nadie sabía

que tus peces eran de oro,

nadie sabía

que tus patitos eran de plata.

(Traducido por J. M. Arguedas, 1958)

¿Quién soy?

Yo no le he preguntado a nadie

quién soy,

si estoy hecho de roca

o de nieve,

sin sombra

y sin lágrimas

(Traducido por J. M. Arguedas, 1963)

Hombres de Paso

No quieras hija mía a hombres de paso,

a esos viajeros que llegan de pueblos extraños.

Cuando tu corazón esté lleno de ternura,

cuando en tu pecho haya crecido el amor,

esos hombres extraños darán medua vuelta y te dejarán.

Mas bien ama al árbol del camino,

a la piedra que estira su sombra sobre la tierra.

Cuando el sol arda sobre tu cabeza,

cuando la lluvia bañe tu espalda,

el árbol te ha de dar su sombra dulce,

la piedra un lugar seco para tu cuerpo.

(Traducido por J. M. Arguedas, 1934)

Despedida

Hoy es el día de mi partida

hoy no me iré, me iré mañana.

Me veréis salir tocando

una flauta de hueso de mosca,

llevando por bandera una tela de araña;

será mi tambor un huevo de hormiga

¿y mi montera? mi montera

será un nido de picaflor.

(Traducido por J. M. Arguedas, 1949)

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