Correr el tupido velo

Habría mucho por deshilvanar de esta (auto) biografía de José Donoso, de su esposa María Pilar Serrano, escrita por su hija Pilar Donoso. Autobiografía finalmente porque la búsqueda de los padres es siempre la búsqueda por la identidad de uno mismo. Pilar Donoso, quien fuera adoptada por el escritor chileno y su esposa, narra, dialoga, interpela, discute, psicoanaliza, lucha, trata de ser objetiva, en la titánica tarea de escribir la biografía de su padre. Una tarea que le tomó siete años escribirla, y que es un repaso por la terrible relación de su padre con su abuelo, el matrimonio de José y Maria Pilar, la precaria situación económica de los Donoso, la amistad de la familia con los demás escritores del Boom (especialmente Vargas Llosa), el temor de José Donoso al fracaso literario, el alcoholismo de su madre, la homosexualidad como secreto a voces, Chile (antes, durante, después), el exilio y el desarraigo, las paranoias y enfermedades de los padres, la literatura y la realidad como formas de enmascaramiento que no son nunca ficciones sino parte de uno mismo, y un largo etc., donde nadie sale bien parado. Pilar Donoso, ese imbunche como ella se reconoce en algún pasaje, consigue mostrar los sueños y pesadillas de los Donoso: se introduce en esos espacios cerrados de “El obsceno pájaro de la noche”, “Casa de campo”, o “El lugar sin límites”, como quien se pierde en el laberinto oscuro de la memoria, no para buscar una salida, mucho menos una comprensión de su pasado, sino tal vez un trágico reconocimiento. La imposibilidad de conocer a sus verdaderos padres sumada a la estrecha relación de amor-odio con su padre se convierte en un velo que hay que correr pero no para abrirlo y ver  lo que hay detrás de él, sino para saber que solo hay más velos tapando la realidad última. Justamente, el último velo es el el de muerte (Pilar Donoso murió de una sobredosis de medicamentos en noviembre del 2011). Finalmente, una de las frases que van cerrando ese apocalíptico mundo donosiano es uno personal, como dice Pilar en un pasaje: “[…] el regalo que me dio, que no fue la vida, sino una historia plagada de matices y contradicciones.” (p. 438)

Recomiendo este link también sobre su trágica muerte. Cultura: Pilar

Pasajes

“Era un enano, un nomo, una criatura como de feria: la cara cosida, los ojos asimétricos, la nariz estropeada, el labio leporino, todos los accidentes e irregularidades que puede tener un rostro, incluso la saliva en los labios y en la lengua que asomaba un poco. El cuerpo era igualmente deforme, estropeado, las piernas cortas y nudosas, torcidas, la mano que se tomaba de la manilla colgante a su lado, igualmente nudosa y de dedos cortos… En fin, una visión de total intensidad, pura visión, era una visión de fiebre, de alucinación.” (p.125) sobre el niño que vio en una limosina, imagen inspiradora para El obsceno pájaro.

“Lo que hay detrás de una máscara nunca es un rostro. Siempre es otra máscara. Las máscaras son tú, y la máscara que hay detrás de la máscara también eres tú y así sucesivamente y con todas las otras. Y esas máscaras resultan de lo que te enseñaron a querer y a rechazar, y de lo que tú también quieres o rechazas, y de aquello que te sirve para defenderte, y de aquello que te sirve para agredir. Y mucho más. Las distintas máscaras son una herramienta, las usas porque te sirven para vivir. No sé qué es eso de la autenticidad. Lo que si creo es que la vida humana es un refinado y complejísimo sistema de enmascaramientos y simulaciones. Tienes que defenderte.” (P.37-38)

“Yo estaría por un gobierno revolucionario, pero Salvador Allende me parece lo último de lo último, y no votaría por él por ningún motivo. No sé qué gente lleva. Si lleva a Carlos Altamirano me parece horrible. Aquí hay gente que se está yendo de regreso a Chile porque están tan seguros que va a salir Allende. Para mí sería un motivo más para no volver a mi patria. Si sale Allende, ?no habría, como corolario, un golpe militar de derecha casi inmediatamente.” (p. 99) carta de Julio de 1970 sobre las elecciones.

“Ya no se siente esa gran unidad de resultado (aunque no unidad de proyecto) de la gran novela latinoamericana que se sintió en los años sesenta y setenta, y parece haber estallado, dejándonos con esquirlas. Esos eran los tiempos de la novela moderna en su momento de apogeo, pero ha llegado el momento de la deconstrucción. Ya no se siente la existencia de una gran novela latinoamericana moderna, sino que con el posmodernismo ha llegado el momento de la deconstrucción, hay novela chilena, argentina, mexicana, peruana, etc., pero algo como defensivo la mantiene dentro de los límites de sus países y ya no es una experiencia compartida. Ya no existen los centros que eran Barcelona, París, ni la política del castrismo o incluso del marxismo arreglado, ni el coro de los indudables maestros y los resabios del existencialismo, sino que fragmentos, algunos de ellos gran calidad.” (p. 363) sobre el Boom y después

“La literatura es el olvido y la recuperación de la imagen a través de la palabra desde más allá del olvido. El olvido es lo que practicó toda mi generación de novelistas en el exilio, efectuando la recuperación, la recuperación mediante el lenguaje. /  Mi generación fue de la construcción de la recuperación de la imagen y la palabra desde el olvido del exilio. No podíamos vivir sin escribir sobre los mundos extraños donde éramos marginales, teníamos que vivir con alguna parte y vivimos en la reconstrucción de mundos ahora inaccesibles. La memoria es la palabra. Era cuestión de reconstruir con la palabra. / La generación nueva de novelistas es la deconstrucción del regreso. Los enormes edificios de palabra/memoria se hunden para los nuevos narradores y se hace necesario reconstruir las teorías políticas y económicas, que nos dan una semblanza de estabilidad.” (p.363-364) del boom y después.

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PILAR DONOSO

CORRER EL TUPIDO VELO.

Santiago: Alfaguara, 2009. 442 páginas.

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