Presentación de Estar en el Presente: Literatura y nación en el Bicentenario

Estar en el presente. Literatura y nación desde el BicentenarioCortez, Enrique E. Kirkpatrick, Gwen (eds.) Editorial: Latinoamericana / Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo, Berkeley / Lima, 2012

En una de sus últimas entrevistas, el escritor chileno Roberto Bolaño menciona que el subdesarrollo permite la aparición de grandes obras de literaturas pero no a otros subgéneros o géneros considerados menores. Partiendo de esta idea, Bolaño sugiere que su literatura es básicamente realista aunque admite que le gustaría ser un escritor de lo fantástico como lo es el escritor de ciencia ficción norteamericano Philip K. Dick. Sin embargo, Bolaño reconoce que Dick le parece cada vez un escritor más y más realista. Dick, que murió en el año de 1982, fue uno de los escritores más importante de ese género considerado menor por muchos: la ciencia ficción. Su libro más famoso ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? inspiraría la película de Ridley Scott Blade Runner.

La literatura de ciencia ficción muchas veces suele anclarse en un futuro distante, por ejemplo en el gobierno totalitario que George Orwell presenta en su novela 1984, o en la distante y fría sociedad de Arthur C. Clarke en 2001, Odisea del Espacio.

Y por supuesto, la ciencia ficción también puede presentar historias que suceden en el pasado. Quizás una de ellas, la más invisible sea el proceso de Independencia en América Latina. El libro que presentamos hoy, Estar en el Presente Literatura y Nación desde el Bicentenario, editados por Gwen Kirkpatrick y Enrique Cortes, contiene 26 ensayos que buscan mapear la relación entre la nación y las literaturas de los países de América Latina. Como bien se dice en la introducción: “’Las literaturas latinoamericanas registran ese desajuste entre las promesas fundadoras, elaboradas desde el mirador criollo, y la heterogeneidad cultural y social latinoamericana que hace imposible el éxito de un discurso unilateral y excluyente” (15). Efectivamente, desde el proceso de conquista en 1492, sucedió en el continente americano una construcción sobre quiénes eran los que vivían en estas nuevas tierras. A la invención de América le siguió 300 años después una nueva invención: el proceso de Independencia que no fue ni un proceso tajante ni inmediato. Solo basta recordar que la independencia de Cuba llegaría en el año de 1902. La nueva ficción intentó crear nuevas naciones, independientes de España, donde los ciudadanos pudieran reconocerse como iguales con iguales derechos, así como la larga lista de héroes que anclan el significado post-colonial de la nación latinoamericana.

Al mismo tiempo, Estar en el presente plantea en sus diversos artículos que las literaturas latinoamericanas “atestiguan una batalla por el futuro”, desde, valga la redundancia, el presente. Francine Masiello deposita esta temporalidad en el cuerpo, el espacio desde donde se puede explorar en cualquier dirección la ficción del Bicentenario. En este sentido, muchos de los artículos analizan la relación texto y nación desde ese presente donde, citando a Masiello, se “toque al interior del ser” y que al mismo tiempo señale “el instante de puro contacto de uno con el universo”. Así, los artículos sobre la modernidad de la excavación minera en Potosí desde la época colonial, el viaje por la selva amazónica de Ermanno Stradelli en el siglo XIX, la tendencia formalista y neoclásica de la poesía modernista representada en la generación del 45, la americanidad de los discursos de Bolívar, los discursos de la violencia en las dictaduras latinoamericanas como la chilena pero también en el presente proceso de neo liberalización económica de América Latina, nos muestran que exponer el cuerpo a estos procesos implica experimentar interior como exteriormente la violencia del relato que en nombre de la Independencia asumimos, creímos e hicimos nuestro.

Y sin embargo, la lectura de estos textos así como la sugerente propuesta de Masiello me hace pensar si el estar en el presente es un manera de haber llegado al futuro. El Bicentenario, como nombre y como fecha mítica, parece ser un punto de inflexión en la historia de los países latinoamericanos. De alguna manera, el futuro se ha hecho presente y aunque parezca que haya mucho más futuro (Bolaño da una fecha lejísima a su último libro: 2666), el tiempo y el espacio se han contraído para situarnos en el hoy. La ciencia ficción se ha hecho realista. Los artículos de Estar en el presente muestran esa preocupación por entender un proceso complejo desde su origen y violento en su adolescencia. Justamente, este libro nos permite reevaluar este proceso infinito que es la identidad latinoamericana.

Carlos Villacorta
Lima, 14 de agosto de 2013

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