A la muerte de su esposo en 1955, Felice Marasse decidió vender las cartas que había llevado consigo desde que salió de Europa por culpa del ascenso al poder del partido nazi Esas cartas habían tenido solo el valor que tienen solo para la persona que ama. Felice se dirigió a las oficinas de Schocken books en Nueva York y habló con la editora Nahum N. Glatzer, quien negociaría la compra y se encargaría de publicar parte de la obra de Franz Kafka en inglés. La señora Marasse, antes conocida por el nombre de soltera de Felice Bauer, no se decide por deshacerse de las cerca 500 cartas que por más de 30 años ha llevado consigo, desde que se mudó primero a Suiza en 1930, y luego a Estados Unidos en 1936. El problema financiero en el que se encuentra no le da otra oportunidad. Nahum habla de la importancia de publicar esas cartas para las nuevas generaciones. Tonterías. Felice, triste por la venta, solo se atreve a responderle: ‘Mein Franz war ein Heiliger” “Mi Franz era un santo”. Luego recuerda la despedida al final de diciembre de 1917, la última vez que se verían después de romper su compromiso. 

Finalmente, dentro de las cartas Felice también entrega un paquete especial con otras cartas muy íntimas. Eran las cartas de Grete Bloch, amiga de Felice y con quien Kafka tendría un romance.

Grete Bloch moriría en mayo de 1944 asesinado por un soldado nazi en Auschwitz.
Felice murió en California el 15 octubre de 1960

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