The Chankas and the Priest. A Tale of Murder and Exile in Highland Peru

Sabine Hyland

Penn State University Press, 2016.

La historia del Perú ha sido un enmarañado de relatos más cercano a lo insólito, lo extraño, lo absurdo y, muchas veces, al horror. En su reciente libro The Chankas and the Priest. A Tale of Murder and Exile in Highland Peru o “Los chancas y el sacerdote: Una historia de asesinatos y exilio en los Andes peruanos” Sabine Hyland se centra en la terrible figura del padre Juan Bautista de Aldabán y analiza las consecuencias y repercusiones de las atrocidades cometidas por este sacerdote en la zona de Pampachiri (Andahuaylas) en los Andes entre los años 1601 y su muerte en 1611.

El libro examina en su primera parte la oscura figura del padre sevillano Juan Bautista de Aldabán, quien llegara al Virreinato del Perú en el año 1576 a los 14 años. Su vida sería una dedicada al estudio para convertirse en sacerdote, posiblemente, en los colegios jesuitas de San Pablo o en el Real San Martín en Lima. Ya en 1591, se encuentra en Andahuaylas en la zona de Kula y Chusillana para poco después radicar en Cusco donde, finalmente, se le daría la doctrina de Pampachiri, Umamarca y Pomacocha, comenzando así un reinado de terror, posiblemente, sin precedentes.

Para comprender mejor a este sacerdote, Sabine Hyland se apoya en varios documentos esenciales que permiten recomponer el grado de crueldad al que estuvieron sometidos los indígenas chancas peruanos en este lugar alejado de la metrópoli. Entre ellos, Hyland cita la descripción que hace el cronista Felipe Guamán Poma de Ayala en su libro El Primer nueva coronica y buen gobierno. El cronista no puede ser más revelador: “el padre Juan Bautista Aldabán desnudaba a las indias solteras que acuden a confesarse, les mete los dedos en las partes genitales y en el ano, les azota las nalgas por penitencia”. A los actos de violación, hay que agregar los actos de tortura física a los que sometió a los chancas durante una década, por ejemplo torturando a un artista del pueblo que se atrevió a enfrentársele: Aldabán quemó sus genitales por horas con velas de iglesia.

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Ilustración en  El primer nueva corónica y buen gobierno (1615?)

Al mismo tiempo, Hyland se apoya en las documentaciones encontradas en el Archivo de Indias, por ejemplo un folio de 500 páginas donde se detalla la gran riqueza acumulada por Aldabán en estos años, además de 600 páginas de documentación sobre la vida de los chankas en el siglo XVI, XVII y XVII encontrados en los archivos de Andahuaylas, así como cartas personales mandados por sus hermanos y su tío el mercedario fray Francisco de Prado, quien colaborara con el dramaturgo español Tirso de Molina (Hyland sugiere que la obra “Condenado por desconfiado” publicada en 1635 por el mercedario Tirso estaría en parte basada en la figura de Aldabán). Así también se apoya en los estudios antropológicos y arqueológicos de Brian S. Bauer quien ha investigado el Imperio Inca en los últimos veinte años. Toda esta documentación corrobora las descripciones de Guamán Poma de Ayala sobre el sacerdote, su política de terror así como su acumulación de riqueza a costa de los chancas.

En la segunda parte, Hyland reconstruye la historia de los chancas quienes se ubicaron en esta zona luego de la derrota con los Incas. Es interesante notar que Hyland contrasta las diversas versiones que existe entre la guerra entre chancas e incas, en las que, posiblemente, fuera el afán expansionista de los Incas durante el reinado de Inca Roca, el que iniciara la guerra entre ambos grupos, y que deviniera en el ataque por parte de los chancas a la ciudad de Cusco, proceso que terminó con la pacificación de la zona con Pachacútec. Hyland recupera la poca estudiada historia de los chancas en esta zona durante los tiempos de la Colonia antes y después de la llegada de Aldabán a Pampachiri y comenzara sus crueles tratos hacia los chancas. El sacerdote marca un punto más de quiebre en la historia chanca en cuanto dividió a la comunidad por otros 123 años y que, como bien apunta la antropóloga, llega hasta nuestros días con la violencia sufrida por parte de Sendero Luminoso y el Ejército peruano en la década de 1980.

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Bosque de piedras en Pampachiri

The Chankas and the Priest se presenta como un relato histórico de horror sobre la comunidad chanca en la zona de Andahuaylas que sufrió las consecuencias de la política de terror infligida por el padre Juan Bautista de Aldabán a inicios del siglo XVII. Esta política significó adueñarse de la riqueza de los pobladores incluidas sus tierras, animales, productos artísticos, objetos personales, así como una valiosa colección de libros con más de 60 volúmenes entre los que se incluye la primera parte de los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega. El poder de manipulación de este sacerdote y sus conexiones con autoridades en el Virreinato peruano y en España permitieron que sus crímenes quedaran impunes hasta su repentina muerte en 1611. Hyland, como investigadora pero sobre todo como detective, indaga en las extrañas circunstancias de su muerte y llega a la conclusión de que habría sido envenenado con la planta Datura Stratomonium, planta conocida entre los indígenas peruanas por su poder alucinógeno y que en grandes cantidades produce daño cerebral y que, mezclada con otras hierbas, produce parálisis del habla, desvaríos y el coma antes de la muerte (97). Así mismo, esta investigación va desenmarañando el proceso legal a la muerte del sacerdote, el proceso de herencia y las implicaciones legales en relación a las partes implicadas: la familia de Aldabán, los jefes chancas, los indígenas, y la autoridad eclesiástica en el Perú.

Fascinante en cada capítulo, The Chankas and the Priest se sumerge un oscuro y terrible momento de la historia peruana aún desconocida para todos nosotros y que arroja verdades sobre el violento proceso social de colonización en Perú. Entender este proceso nos ayudará mejor a mirar en ese espejo borroso que es, todavía, la nación peruana.

 

 

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