A lo largo de mi vida, algunos amigos, alumnos, conocidos y más me han comentado sus dilemas para poder acercarse a la poesía. Por un lado, algunos han reconocido no entender qué quieren decir los poetas cuando escriben sus poemas, o de qué va todo este asunto de la poesía, reconociendo, muchas veces, su frustración. Por otro, los menos afortunadamente, me han mostrado su desdeño por la poesía por las mismas razones con las que subestimamos a los demás, sin darse cuenta de que, como dice el dicho, lo que no nos gusta en el Otro es lo que no nos gusta en nosotros mismos.

La poesía, por supuesto, no funciona como la narrativa; no pretende, necesariamente, contarte una historia o una fábula (aunque a veces lo haga), pues su diálogo, cuando así lo desee, busca traspasar lo efímero y dejar plasmado, en quien lee, un mensaje más cercano al silencio de las emociones internas que al lenguaje hablado o escrito. Paradoja de la poesía. No por nada, los animales que la representan por excelencia son, por un lado, los gatos, felinos que el ser humano aún intenta domesticar ingenuamente, y las aves (cisnes, albatros, pavos reales, etc.), animales siempre con un pie en el cielo, avistando desde lejos nuestro pequeño mundo terrenal.

Pensando en esto, comparto una traducción con algunas sugerencias para leer poesía, propuestas por el investigador Michael Meyer. Espero que esto ayude a acercarse, tímidamente como los gatos, al lenguaje poético  y quizás a alzar vuelo como las aves.

Sugerencias para leer poesía

Poetry: An Introduction, Michael Meyer. Boston: Bedford/St. Martin’s 6th ed. p. 38-39.

 

  1. Asuma que será necesario leer el poema más de una vez. Dese la oportunidad de familiarizarse con lo que el poema le ofrece. Como una pieza de música, un poema se vuelve más placentero con cada encuentro.

 

  1. Preste atención al título pues siempre le proveerá con un contexto útil para el poema y servirá como introducción.

 

  1. Cuando lea el poema por primera vez, evite quedarse atrapado en líneas o palabras que no entiende. En vez de eso, trate de leer el poema como un todo antes que resolver los problemas que encuentre en sus versos.

 

  1. En una segunda lectura, identifique las palabras o pasajes que no entiende. Busque el significado de estas palabras, como nombres propios, lugares, referencias históricas y míticas, o algún otro dato que no le resulte familiar.

 

  1. Lea el poema en voz alta (o quizás que un amigo se lo lea). Probablemente, descubrirá que algunos pasajes oscuros repentinamente cobran sentido al escucharlo. También se dará cuenta de que nada ayudará a entender el poema si este es leído de una manera exagerada o artificial. Léalo de la manera más natural posible, con ligeras pausas al final de cada verso. Leer en silencio es preferible a imponerle un ritmo “poético” a un poema.
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La poesía es aquello que te lee mientras lees
  1. Lea la puntuación. Los poemas usan los signos de puntuación —además del espacio en la página— como señales para los lectores. Preste atención a que el final del verso no necesariamente es el final de la oración, a menos que lo marque un signo de puntuación.

 

  1. Parafrasee el poema para saber si entiende lo que sucede. Mientras avance en la lectura de cada línea, el parafraseo le ayudará a ver qué palabras o pasajes necesitan mayor atención.

 

  1. Averigua quien habla y en qué situación se encuentra. No asuma que el que habla es el autor, casi siempre es un personaje creado.

 

  1. Asuma que cada elemento del poema tiene un propósito. Trate de explicar cómo los elementos del poema funcionan o interactúan juntos.

 

  1. Sea generoso. Esté dispuesto a integrar perspectivas, valores, experiencias y temas con los que posiblemente no esté de acuerdo o que apruebe.

 

  1. Trate de desarrollar una aproximación coherente al poema que lo ayude a crear una discusión del texto. Esta puede ser biográfica, histórica, psicológica, feminista u otra aproximación crítica.

 

  1. No espere dar una lectura definitiva. Muchos poemas no resuelven todas las ideas, problemas o tensiones que plantea y, por lo tanto, no es posible delimitar todos sus significados. Su lectura va a explorar el poema, no a definirlo. Los poemas no son trofeos que ganar para luego colocar en un altar. Usualmente, son elusivos. Así que no tenga miedo de que una lectura final lo dañe. En realidad, cobrarán vida con cada nueva lectura y cada vez que contemos lo que descubrimos gracias a ellos.

 

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