En: La novísima novela peruana (1990-2005). Editorial: San Marcos, Peru, 2006.

Usted dijo en una entrevista que el antiguo debate entre el regionalismo- y el cosmopolitismo fue sustituido por el debate de lo que es best seller y lo que no. ¿Se refería a lo que ahora muchos llaman la literatura light?

Pilar Dughi: No, a lo que me referí a era a lo siguiente. Existe este problema de que el Perú es un país donde hay muy pocos lectores. No es un país que tenga una ley de libros, el libro es muy caro. Si vas a Iquitos te vas a dar cuenta que no hay ninguna librería, si vas a Satipo no hay ninguna librería en la ciudad, y en las librerías que hay venden lápices, cuadernos. seguramente usted ha viajado por el Perú y ha visto que librerías de libros no hay. Sí las encuentre uno en el Cuzco, en Arequipa, en Trujillo, en Chimbote, donde mensualmente, hay un promotor de la cultura que vende libros. Pero en la mayoría de las capitales de provincias, y no digo ya de departamentos, no hay librería de libros. A Apurímac el periódico llega, con uno o dos días de atraso y está a menos de 12 horas del Cuzco -son 6 horas, 8 horas, no me acuerdo-. No hay una sola librería en toda la ciudad. si uno quiere comprarse una revista tiene que encargarla; se lleva una cantidad de revistas para las personas que las piden. No hay bibliotecas populares, no hay bibliotecas municipales, la gente no tiene acceso al libro. Esta situación de cultura básica que tiene que ver con el hábito lector tiene repercusiones en lo que se hace también regionalmente.

Como decía antes, en una serie de eventos en los que he participado -no aquí, sino en Chiclayo, en Huaraz, en una serie de sitios en el país-, había momentos en que los escritores de la localidad interpelaban a los escritores o a las escritoras de Lima quejándose de esta situación, como si hubiera escritores de Lima y escritores de provincia. Los de Lima tenían acceso a mayores actividades, los de provincia tenían mayores dificultades para producir, etc. Eso en términos de lo que significa imprimir editar, buscar a alguien que te publique el texto. Pero no en términos de lo que significa la creación. La creación está. Hay más dificultad de crear cuando el medio social y cultural no es estimulante y cuando no hay acceso a lectura, etc. Pero el escritor cuando está, está. Tendrá más limitaciones, pero tendrá que seguir trabajando su producto. No es tan fácil para ellos llegar al mercado. Eso es cierto porque si no tienes las editoriales a la mano, no es tan fácil, Y probablemente, además -y eso lo sabemos por lo que dice la teoría de reflexión literaria- el gusto literario en el momento, en lo que son las expectativas del lector en un país tan provinciano como es el Perú, está muy ceñido a ciertos iconos que son los que la gente compra porque son los que justamente han pasado la prueba de1 examen de calidad. La gente compra masivamente aquellos escritores por los que quiere pagar 50 ó 40 soles ó 30 soles -los “tomillos” de Alfaguara salen por un precio más reducido-. Los libros, en general, no se venden, excepto de aquellos escritores que generalmente han publicado fuera y después publican aquí. Y luego están los otros escritores que circulan por pequeños circuitos, pero que no llegan a tener ninguna circulación nacional por esa distribución. Ocurre que hay un problema de mercado que es básico. Hay un problema de formación del gusto del lector, que está relacionado con este problema del mercado, con la pobreza social y con la falta de acceso a la cultura. Hay al mismo tiempo este cruce de estos productos que son iconos con una literatura de mayor difusión que complace al mercado editorial. Entonces yo no puedo hablar de regionalismo y cosmopolitismo como si hubiera una literatura cosmopolita en Lima o en las ciudades de la costa y una regionalista en las ciudades y departamentos, porque además en el mundo global el asunto es muy difuso. Lo que sí creo es que hay escritores que tienen más facilidad de acceso al mercado editorial y otros que tienen menos facilidad de acceso. Pero los universos representados narrativamente son múltiples y variados, y si tuvieran mejor acceso al mercado editorial la mayoría de los escritores, probablemente la variedad de los mundos representados sería mucho más diversificada, como ocurre en México o como ocurre en Brasil, pero aquí la pobreza editorial es tan grande, que el mercado lector -no digo en Lima, sino en el país- es tan reducido, que no permite que prospere esa diversificación. Yo 1o veo más a ese nivel, al nivel de lo que es el mercado, de lo que es el marketing de las grandes editoriales. Y hay un problema en el gusto lector que es el gusto del lector arcaico, y que se guía por fenómenos de marketing porque no es un público lector cultivado como ocurre en otros países que están muchos más estratificados.

 

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