En la conferencia “Circunstancias de un escritor” (1984), Julio Ramón Ribeyro hace un repaso sobre su narrativa y las circunstancias que lo llevaron a convertirse en escritor. Ribeyro argumenta sobre la posibilidad genética o sobre la tradición familiar como explicación a su condición de escritor, y finalmente comenta brevemente una hermosa anécdota que sellaría su destino:

“Fue una decisión que se fue produciendo paulatinamente y que en un momento dado se convirtió ya en una realidad. Por ejemplo, un incidente para mí muy emotivo y que me convenció un poco de que en realidad debía asumir yo mi vocación de escritor seriamente y no solamente como un acto de diletantismo, como había sido hasta entonces, fue una experiencia que tuve en Lima en unos de mis viajes, en mis primeros retornos a Lima —hace ya una quincena de años o más—, cuando —llegando a Lima— recibí la llamada de un grupo de alumnas de un colegio nacional que quería verme y, como yo no podía recibirlo en casa, pues era toda una clase, nos dimos cita en un aula del Instituto Nacional de la Cultura o Casa Nacional de la Cultura, como se llamaba entonces.

De pronto, me encontré en esta aula con cincuenta o sesenta muchachas de un colegio nacional que debían tener entre 14 y 16 años, que me habían leído, lo cual yo desconocía, y me pidieron que les dijera solamente algunas palabras y les dije unas cosas muy simples, y que al final de esta pequeña y corta reunión me entregaron una bolsa de plástico y en esa bolsa de plástico —cuando la abrí— había cantidades de lapiceros y como diez o quince cintas de máquina de escribir. Y me dijeron: “Esto es un obsequio que le hace la clase para que usted pueda seguir escribiendo”. Este gesto a mí me emocionó mucho y me dije: “Bueno, después de todo yo no soy un escritor solitario, ni poco leído, ni desconocido, sino que hay personas que me leen, colegialas, ¡en consecuencia, debo continuar escribiendo, debo tener presente que se asume, cuando uno escribe, cierta responsabilidad, aunque sea para no decepcionar las expectativas de sus lectores”. (Circunstancias de un escritor, 1984. En: La caza sutil y otros textos.)

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