Hace algunas semanas, mientras miraba libros en la librería Strand de NYC, un libro “caught my eye” como se dice en inglés. Empecé a ojearlo y tuve que frenar el impulso ese loco de comprarlo. Ya días después lo encontré en la biblioteca de mi universidad. El libro “Azul, historia de un color” del medievalista francés Michel Pastoureau es una belleza de libro. Caí en la cuenta que este es uno de los libros dedicados a la historia del color que mi buen amigo el escritor Carlos Yushimito andaba leyendo hace algunas semanas. Este libro es parte de una colección de 4 volúmenes dedicados a los colores (los otros volúmenes son rojo, negro, verde y el próximo en salir será el amarillo). El día de hoy el color azul se ha convertido en el color favorito por excelencia (pensemos en el color de Facebook por ejemplo). Pero el azul no fue un color importante sino a partir del siglo XIII y de ahí fue ganando protagonismo. Por ejemplo, el azul se usaba solo como fondos en las pinturas; no se usaba para referirse al mar (ese era un color más cercano al verde o el verde). Uno de los problemas también era conseguir materiales en Europa para producir el color azul. A partir de la relación religiosa el color azul empezó a hacerse popular: se comenzó a pintar el manto de la Virgen María de color azul (antes se usaba el rojo o similar); después se volvió uso común para representar a la Inmaculada Concepción. La palabra ‘azul’ viene de la piedra lápis lazuli (lapis=piedra en latin; lazuli= lāžaward, palabra persa que se refiere a la misma piedra de color azul). Sobra decir que es mi color favorito.

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Lápis Lazuli
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